Brigada de Investigación Tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía.
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Leo en el “Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres”, que publica el “Instituto Nacional de Tecnologías de la Información”, que en general los padres y madres se interesan por la actividad de sus hijos e hijas en Internet en mayor medida de lo que lo hacen con el móvil o los videojuegos. El móvil es algo cotidiano, que todos usamos y con el que estamos familiarizados y la mayor parte de los padres hemos disfrutado de los videojuegos en nuestra juventud (aunque fuera en la versión arcaica del famoso ZX Spectrum) y conocemos sus riesgos y sus ventajas.
Sin embargo Internet es algo nuevo para todos y como primera solución se opta por acompañar a sus hijos e hijas cuando navegan o, al menos, se interesan regularmente por el uso que hacen de Internet. Es lógico si pensamos que Internet es un entorno nuevo y en constante evolución en el que todos, padres e hijos, son parcialmente inexpertos o se enfrentan a entornos realmente nuevos. Ante este nuevo medio los padres tienden a replicar las soluciones del mundo físico en el mundo virtual, algo que no siempre es eficaz.
Debemos tener en cuenta que aunque ambos colectivos, padres e hijos, lo utilizan principalmente para consultar el correo electrónico, buscar información y descargar archivos, su aproximación al mundo virtual es diferente en los dos casos:
Los adultos utilizan Internet con una finalidad, ya sea ésta la realización de una transacción bancaria, la compra de algún producto online o la consulta de las noticias en un periódico. Los adultos utilizan Internet “para algo”
El estudio concluye que faltan pautas y criterios de actuación válidos, homogéneos y realmente ejecutables por unos y por otros. En tanto en cuanto no estén claras estas bases de actuación, niños y niñas corren el riesgo de enfrentarse sólo con recursos parciales a este nuevo medio.
Cabe destacar también que Los padres consideran en un 92,5% que los sistemas y herramientas de protección y seguridad instaladas en los ordenadores de sus hijos (predominantemente antivirus) son medidas muy o bastante efectivas para contrarrestar los riesgos que provienen de la navegación por Internet. Tan sólo un 6,4% duda explícitamente de su efectividad.
Respecto a las herramientas, el estudio muestra cómo 9 de cada 10 ordenadores usados por los menores tienen instalada alguna medida de seguridad para protegerlos de virus y malware. Se trata sobre todo de antivirus. Medidas específicamente pensadas para la seguridad de los menores, como el control parental o el filtrado de contenidos con su proveedor de Internet están implantadas de forma insuficiente
A la vista de estas cifras se constata la existencia de una cultura de la seguridad que atiende más a los elementos instalados que a los comportamientos responsables y la educación.
Como resumen podemos decir que en el entorno descrito, la clave pasa por proporcionar a padres e hijos la formación y herramientas adecuadas para que sean capaces de identificar los riesgos a los que se enfrentan y combatirlos efectivamente ya que tanto los niños y niñas de 10 a 16 años como sus padres y madres poseen la suficiente destreza y cercanía con las TIC como para absorber la información necesaria sobre hábitos y herramientas de seguridad y en todo caso no estará de más reforzar la actividad sensibilizadora dirigida a ambos colectivos, con el objetivo de hacer de Internet un lugar más seguro para la infancia.
Fernando Fernández
Inspector de la BIT del Cuerpo Nacional de Policía