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Hoy en día y en nuestra sociedad actual, casi todos utilizamos de manera habitual los ordenadores y con ellos Internet, ya que es una herramienta cada vez más integrada en nuestra vida diaria y de la que muchos no podrían prescindir, pero, ¿cómo sabemos si estamos haciendo un uso adecuado de ella?, ¿en qué momento podríamos decir que somos “adictos a Internet”? y ¿cómo podríamos actuar?
Cada vez más, se habla del término adicción a Internet como si de otra patología se tratara, pero actualmente los manuales diagnósticos en salud mental como el DSM-IV no lo recogen como una forma de adicción de manera oficial, puesto que el conjunto de síntomas que se describen, todavía no ha demostrado ni consistencia ni fiabilidad. En todo caso, las adicciones psicológicas vendrían incluidas en los trastornos del control de impulsos, tal como aparece el juego patológico.
Según el catedrático Enrique Echeburúa, la adicción llega cuando esa afición “interfiere en tu vida cotidiana o no se busca esa conducta para pasarlo bien, sino para no pasarlo mal”. En términos muy similares, se expresa el psiquiatra Francisco Alonso Fernández que señala cómo los problemas aparecen cuando “existe una absoluta necesidad de desarrollar esa actividad y se experimenta ansiedad si no se lleva a cabo”.
Por lo tanto, para prevenir una posible adicción a Internet, y teniendo en cuenta estas dos consideraciones, describimos algunas de las características propias de dicha adicción:
Estas son algunas de la indicaciones que nos pueden dar pistas de que estamos sufriendo cierta adicción a Internet y sería conveniente tratar de actuar al respecto. ¿Qué podríamos hacer?
Echeburúa (1999) elaboró un programa de tratamiento para adicciones psicológicas que también es aplicable en el caso de Internet. Algunas de las pautas que lleva a cabo con el paciente y siempre de forma personalizada consisten en, acortar el tiempo de conexión a Internet, atender al correo electrónico sólo 1 vez al día, respetar las horas de sueño, o incluso conectarse en compañía de otras personas. También sería aconsejable incluir actividades de ocio diferentes al uso de Internet en las que la persona encuentre satisfacción y fomente la distracción y relaciones sociales. Habría que tratar los conflictos interpersonales derivados del uso de Internet o previos a la adicción.
Como conclusión a todo lo anterior, si creemos que podemos estar sufriendo alguna consecuencia negativa por el uso que realizamos de Internet, lo mejor sería tratar de disminuir el tiempo que invertimos en esta actividad y si lo consideramos necesario acudir a un profesional para diseñar un plan de intervención específico. Para llevar a cabo estas pautas, podemos disponer de los avances que nos ofrece hoy en día la tecnología, existen softwares que nos ayudan a limitar el tiempo que nos conectamos a Internet y a conocer si el contenido de las páginas que visitan nuestros hijos pueden ser dañinas y perjudiciales para ellos, esta herramienta es una manera de prevenir una posible adicción a Internet de forma segura.
Teresa Gonzalez Hidalgo
Entrada: Clínica CADAPA 26 Comentarios