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Hoy en día es frecuente escuchar conversaciones sobre dietas, el peso, o la imagen en muchos contextos de nuestra vida, y en personas de todas las edades y géneros. El aspecto físico es un tema que nos preocupa, pero no por esto podemos decir que todos estemos en riesgo de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Para que esto ocurra, se tienen que dar además, una serie de factores de vulnerabilidad y predisposición hacia el trastorno, que no muchas veces son fáciles de detectar.
Para que un trastorno de la conducta alimentaria como anorexia o bulimia no se asiente, es primordial detectarlo con prontitud. Para esto, los familiares y allegados deberán conocer los primeros síntomas de la patología y cómo abordar estos problemas, para que se inicie una intervención terapéutica especializada.
SIGNOS DE ALARMA QUE NOS PUEDEN HACER SOSPECHAR
Cambios conductuales:
Cambios emocionales:
CÓMO ABORDAR EL PROBLEMA: HABLAR CON EL AFECTADO
Cuando los padres tienen sospechas de la existencia de un trastorno de la conducta alimentaria en su hijo, es importante tratar de mantener una conversación con él/ella actuando de forma coordinada. Ambos deben transmitir su preocupación y mostrar su disposición a ayudarle.
No es recomendable iniciar la conversación a la hora de las comidas, esperar el momento adecuado cuando el afectado esté en disposición de escuchar, y no haya otras personas delante.
Plantearlo de forma clara exponiendo los síntomas que ellos han visto o están notando y tratando de no juzgar, ni criticar, sino mostrar preocupación por lo que está pasando y por cómo se puede estar sintiendo.
Es importante tratar de no acusar, ni actuar de forma interrogante, sino dejar que se exprese y verbalice lo que necesite decir, intentar no presionar, ya que es probable que adopte una actitud defensiva y de negación de lo que le ocurre.
El objetivo es fomentar una actitud receptiva en el afectado para la búsqueda de ayuda y de aceptación del tratamiento. Tratar de evitar que cumpla promesas que no va a poder cumplir por ahora, como dejar de vomitar o comerse lo que la madre considere. Lo que le ocurre es un problema y una enfermedad psicológica que necesita tratamiento y que no realiza porque quiere, sino por aspectos más complejos que se irán aprendiendo.
Una de las complicaciones más frecuentes de las personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria es la negación de la enfermedad, por eso no es fácil la actuación de la familia y de las personas que conviven con los afectados. Existen asociaciones y clìnicas con profesionales especializados, como por ejemplo la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia ADANER en Madrid, que ofrece asesoramiento y pautas para que los familiares aprendan cómo ayudar y cómo manejar este nuevo problema que se presenta en casa y para el que no se suele estar preparado debido a su complejidad, o el Centro Médico CADAPA que cuenta con psicólogos y psiquiatras especializados para el tratamiento de este trastorno.
Teresa Gonzalez Hidalgo